relaciones Civiles-Militares

Volver al Futuro: Las Relaciones Civiles-Militares venezolanas.

Para comenzar éste artículo citamos al historiador Domingo Irwin (1947 – 2014) que fue el especialista más importante en el tema de las relaciones Civiles-Miltares venezolanas:

“El siglo XIX venezolano lo dominaron los caudillos, el siglo XX los militares, pero el siglo XXI, que apenas comienza, será de la sociedad civil”.

De manera que volver al futuro será defender la estabilidad democrática y el control civil del poder político.

La existencia de un Efectivo ejército nacional y la intervención constante de militares en la política a lo largo del siglo XX propiciaron las condiciones para la aparición del Estado Pretoriano que tiene por fin determinante su influencia en los asuntos políticos civiles.

Las obras de Luis Castro Leiva de mediados de los 80s y 90s del siglo XX junto a los trabajos de Manuel Caballero analizan La Crisis de la Venezuela Contemporánea describiendo el colapso del sistema político de partidos y los inicios del Estado Autoritario Centralizado a partir de 1999. Se consideraba en aquel momento que la crisis de la democracia no tenía otra salida que la reconstitución del sistema político a través de una Asamblea Constituyente que buscaba nuevos canales de representatividad.

Domingo Irwin en su estudio de las relaciones Civiles-Militares venezolanas advertía que el grado de democracia se iría restringiendo con la aparición de un sector pretoriano militar en una recurrente simbiosis militar-civil y político-militar donde quien controle el Ejército Nacional, producto de una situación de fuerza, controlará políticamente los aspectos internos de la sociedad venezolana.

El control civil en el período democrático post 1962 del siglo XX para Irwin era un espejismo histórico con un militarismo subyacente que reaparece en el año 1992 regresando al sistema pretoriano militar. Ejemplo del Control Miliar-Civil vendrían a ser Castro y Gómez. Ejemplos de control Político- Militar serían López Contreras y Pérez Jiménez con el predominio institucional del sector militar. En la actualidad venezolana se reproducen las mismas condiciones del control Politico-Militar.

Citaba Irwin a Samuel P. Huntington en El Orden Político en las Sociedades en Cambio que el Estado Pretoriano responde a una situación social y política de inestabilidad, de efervescencia, la cual oscilaría entre dos extremos, por un lado la Autocracia y por el otro lado la demagogia.

Bajo esas condiciones la institucionalidad de un Estado débil, corrompido y deslegitimado reduce la participación de las fuerzas sociales en la actividad política por lo que señala Winfield Burgraaf que la situación de caos y de crisis institucional es aprovechada por un sector pretoriano que hace una suerte de metástasis militar en todo el aparato del Estado.

Al respecto en una nota de prensa publicada el 06 de junio de 2012 Domingo Irwin dijo:

“A veces los militares gobiernan detrás del trono, el problema es la existencia de muchos tipos de militares, está el militar neto, el revolucionario y el políticamente motivado, que son los que actúan ante las situaciones”.

El militar neto es un profesional de línea formado para la defensa del Estado, la constitución y las leyes, mientras el revolucionario y el políticamente motivado se inclinan por el mantenimiento del Sistema Pretoriano que interviene en la política y controla al Estado. En el fondo eso no consigue sino perpetuar el Estado de autocracia, demagogia y corrupción del sistema que reduce la institucionalidad democrática y la participación de la sociedad civil.

De manera que volver al futuro en Venezuela significa retomar el control civil en la política y hacer que las fuerzas armadas regresen a su rol profesional institucional para la defensa nacional, restringiendo su protagonismo en el escenario político que tanto le ha costado a la estabilidad democrática en Venezuela.

No es muy alentador reconocer que la crisis de valores en la dirigencia política venezolana tanto oficialista como opositora tradicional es profunda y la necesidad de un liderazgo capacitado para afrontar los grandes retos del país permaneciendo a la altura y la condición ejemplar necesarias siguen siendo una aspiración que todavía no se vislumbra con claridad, por lo que seguimos esperando volver al futuro.

Fin del Discurso.

Prof. Arquímedes Rivero Marconi.

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