caballerosidad

De la Caballería a la Caballerosidad…

Contenidos:

Concepto
Caballería
La Caballerosidad en Venezuela
Nota Galante
Reflexión

Concepto:

 

El ser caballero o caballeroso es un gesto que se refiere a la educación y los modales en la actitud personal de un individuo, hace referencia al trato cortés que demuestra hacia el público y caballería hace alusión a órdenes medievales que reunían una serie de principios que vamos a estudiar.

De acuerdo al Diccionario de la RAE (DRAE) la palabra Caballero tiene una significación muy extensa. Vamos a referirnos aquí a solo dos aspectos básicos:

Primero:
Hombre que se comporta con distinción, nobleza y generosidad. Se portó como un caballero. U. t. c. adj. Siempre fue muy caballero.
Segundo:
Hidalgo de reconocida nobleza.
La significación por antonimia aleja al Caballero del hombre vulgar, grosero, tosco, maleducado, sin principios.

Caballería:

La caballería en toda en toda la historia se ha codificado en una serie de códigos de moralidad donde el honor tiene la mayor importancia.

Órdenes de caballería

Órdenes de caballería

En occidente, las órdenes cristianas institucionalizaron la caballería con una serie de preceptos:

“Dignidad, título de honor que se daba a los hombres nobles que prometían vivir justa y honestamente y defender con las armas la religión, al rey, a la patria, a los menesterosos y a quienes habían recibido agravios. Se da a los novicios de las órdenes militares cuando son armados caballeros.”

De ahí los cinco preceptos del Caballero medieval:

“no emitir juicio falso, no ser cómplice de traición, honrar y defender a todas las damas y doncellas, ser generoso para obtener leal servicio y oír misa y ayunar…”.

Se hacían entonces votos para cumplir esos preceptos y se asoció siempre con un desprendimiento, ayudar a otros, al pobre, a las mujeres, a los que necesitaban defensa y protección.

Las principales órdenes cristianas eran:
1) Órdenes Monásticas: como Benedictinos y Agustinos.
2) Órdenes mendicantes: como los Dominicos o Francisanos.
3) Órdenes militantes o militares: Órden de San Juan, Orden de los Teutones, Órden del Temple, etc.

Caballeros2

De todas solo las órdenes militares eran órdenes de caballería y juramentaban a sus miembros gracias al poder religioso imperante, los reyes juramentaban a los Caballeros de sus guardias personales, los Señores Feudales como iniciativa particular juramentaban a sus caballeros y vasallos y así todos tenían sus rituales y su código de honor que se acercaban a los aspectos medievales descritos anteriormente, de ahí luego las cruzadas con la toma de Jerusalén con la devoción cristiana propia de la edad media occidental.

En resumen hombre medieval conformaba la suma de los valores religiosos, sociales y políticos de la época, y la caballería constituía el vehículo para hacerlo merecedor de honra y honor.

En la tradición española el cantar del Cid difundió  la fama y la gloria militar de Rodrigo Díaz de Vivar, convirtiéndole en un símbolo de excelencia histórico-literaria y de trascendencia escolástica y universal del ideal Caballeresco del siglo XII.

En esos tiempos la tradición británica con la Leyenda del Rey Arturo y los caballeros de la mesa le imprimen notas similares épico y de heroísmo al ideal caballeresco en la misma época del del siglo XII (aunque se cree que pudo haber existido un rey que inspiró a éste personaje por el siglo VI d. C.).

Dos siglos después hacia el siglo XIV en Portugal aparece la obra Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula que acaban con el llamado ciclo artúrico.

La Caballerosidad en Venezuela:

En Venezuela, un hombre de la alta sociedad caraqueña del siglo XIX escribió:

“El Ser caballero es una de las mejores cosas que puede llegar a hacer un ser humano. Las buenas maneras contribuyen al éxito” -Manuel Antonio Carreño (1853). Manual de Urbanidad y buenas maneras.

Aunque el Manual de Carreño está en desuso, hace principal referencia a la educación, a las buenas costumbres y en el especial trato hacia las mujeres.

Éstas normas de comportamiento que no vamos a relatar aquí y que pasan por las reglas que él minuciosa y delicadamente incluyó en su célebre Manual ya no tienen vigencia.

Dice Gerardo León (2006) citado de un artículo publicado en el Universal:

“El llegaba al extremo de considerar indispensable, por ejemplo, ‘asear el cuerpo antes de entrar en la cama, no sólo por satisfacción sino por estar prevenido y bien presentable en todo caso de que ocurriera un accidente durante la noche’. Por supuesto, a la dictadura de este hombre no se libraron las relaciones personales ni la coquetería. A partir del siglo XIX, uno de los aspectos sociales que más ha cambiado es la forma de relacionarse con el sexo opuesto. En tiempos de Carreño, ‘para que un hombre pueda bailar con una mujer en una fiesta, debe haber sido presentado previamente a la dama por un familiar de ella o por un amigo en común’ “.

Ésto parecería risible en nuestros días, pero aquellas normas del trato caballeresco fue extendido por toda Latinoamérica en el siglo XIX producto del Manual de Urbanidad de Carreño. Los cadetes de la Academia Militar lo estudiaban y eso formba parte de una conducta honorable.
Llegó a repercutir en la misma Europa y sus normas también en el Viejo Mundo fueron estudiadas.

Nota Galante:

Clavel, símbolo del Caballero.
Clavel, símbolo del Caballero.

El clavel desde las leyendas medievales se asocia con la caballería, proviene de la palabra Clavo alusivo al capullo seco de donde surge la flor, y “El” que recuerda en su sonido la palabra “fiel”. En su sentido profundo: “Nacido Fiel”., o “nacido para ser fiel”. Es por ello que es la única flor que se le puede obsequiar a un caballero. Los hombres podemos llevarla en el ojal de la solapa como símbolo de elegancia y distinción.

 

Reflexión:

El ideal caballeresco occidental tuvo su origen en el cristianismo, pero ya en los tiempos actuales quedan pocos vestigios de ese comportamiento movido por la fe.

La sociedad actual nos lleva a caminos de supervivencia esforzada, hay que competir, a veces hay que reclamar, muchas veces hay que defenderse con energía, y hay que aguantarse para no decir o cometer ligerezas.
Pero teniendo siempre presente el valor de la caballerosidad todo se puede hacer, con un toque de elegancia se puede reclamar algo, con un toque de educación y suprema tranquilidad que nunca se deben perder.

Las prácticas caballerescas presentan un ideal que Miguel de Cervantes llegó a caricaturizar en El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, la mujer no era aquella doncella refinada y desvalida, sino una personalidad más bien tosca en el personaje Dulcinea del Toboso que no hacía sino burlarse de todo ese bosquejo romántico, idealista y fastidioso para ella.

Un tratamiento con cierta consideración hacia ellas sin duda es necesario y tiene que haber un toque de caballerosidad en el hombre. No es necesario ser un Amadis de Gaula o un Cid. pero tampoco rayar en lo irrespetuoso, ni comportarse como un patán con las damas es aconsejable.

Un caballero debe evitar expresiones soeces y picardías, juegos de mano y la chabacanería, en nuestra sociedad se ve mucho el tema de los sobrenombres y la excesiva camaradería, sujetos masculinos orinando en la calle (que por cierto es un gesto fráncamente ofensivo a la moral). Se ve con frecuencia a hombres adultos tratarse con alto grado de abuso en lugares públicos donde lo único transmitiendo una grave crisis de valores.

Todo eso conlleva a una forma de agresividad que pasa por ser muy aceptada en nuestros días y que no son otra cosa que una faceta de la picardía y el vivismo.

Hay que aprender que la cortesía, la serenidad, las buenas maneras, distinguen a un caballero y que lo cortez no quita lo valiente: que no pierde fuerza quien actúa decentemente sino que al  contrario, se fortalece.

No podemos cambiar al mundo, pero podemos cambiar nosotros mismos y mejorar el trozo pequeño del mundo que nos toca protagonizar para bien de la humanidad.

Fin del discurso.

 

Prof. Arquímedes Rivero Marconi. (2016).

2 pensamientos sobre “De la Caballería a la Caballerosidad…”

  1. Si, en esencia los valores son absolutos y el principio fundamental no cambia. La caballerosidad es un valor. Ya muy limitado si se quiere pero hay que conservar un toque de respeto hacia la mujer. Y las mismas mujeres hoy en día deben absorber trazos de caballerosidad también.

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