autocracia

Nuestra historia: entre el Mesianismo y el Necianismo.

Según el Diccionario de la RAE:
Necio, cia

Del lat. nescius.

1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. U. t. c. s.

2. adj. Falto de inteligencia o de razón. U. t. c. s.

3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice. U. t. c. s.

4. adj. Propio de la persona necia.

Qué pastel entre la religión cristiana, los revolucionarios, los fanáticos patrioteros y su necia interpretación preciosista y mesiánica de nuestro Paraíso terrenal, Tierra de Gracia revolucionaria patriotera libre rica y todopoderosa y los necios que como yo reflexionamos que tanto hay de cierto en todo eso.  Hay otro tipo de necios que terca y porfiadamente como dice la RAE defienden que somos ricos por el petróleo y los recursos naturales.

Un necio encuentra siempre otro necio aún mayor que le admira.
Nicolas Boileau (1636-1711) Poeta y crítico literario francés.

El necio reflexivo lo adaptamos en éste discurso a un símil de inconforme, de dudoso, de desconfiado, de crítico, de independiente,,, que habla mucho pero no sabe lo que debe hacer mientras lo Neciánico es el culto de los necios hacia un Héroe que por lo general si sabe lo que le conviene y no tiene absolutamente nada de necio.

La idea de La Leyenda Dorada y La Leyenda Negra son dos visiones acerca de la historia colonial precolombina, el primero preciosista y el segundo pesimista.

La leyenda Dorada se encuentra por primera vez en las referencias medievales acerca de las crónicas de los  mártires cristianos.  Es por ello que en las Crónicas de Indias cuando los primeros conquistadores cristianos narraban sus historias llenas de sorpresas y maravillas de cosas sobrenaturales ponían siempre a la religión y los valores católicos como el medio superior de comparación frente a aquellos indios necios, incultos (ahora indígenas) salvajes y paganos.  El mismo Cristóbal Colón estaba influenciado por esa visión redencionista cristiana cuando escribió en la bitácora del tercer viaje frente a las costas de Macuro y las desembocaduras del  Orinoco: “He llegado al paraíso terrenal, a La tierra de Gracia”. 

Por su parte la leyenda negra comienza principalmente a partir de las criticas del necio español Fray Bartolomé de Las Casas a principios del siglo XVII describiendo el trato inhumano hacia los indígenas considerándolos seres frágiles que necesitaban del cuidado, la tutela y la protección de la corona. Sus necedades y consideraciones fueron tomadas en cuenta y llevadas a las Leyes de Indias que muy poco se cumplieron por los Conquistadores que no eran ningunos necios.

Necio porque el fraile pidió suplantar una esclavitud por otra endosándole los maltratos a los nativos africanos: no encontró una mejor solución para proteger a los indígenas.

Esa línea fue retomada posteriormente por otros necios: los primeros revolucionarios independentistas para repudiar el maltrato y el despotismo hacia los americanos originarios por los que hasta entonces nadie se preocupaba.

Hacia principios del Siglo XIX  empieza un período romántico resaltando a las victorias  y a las luchas venezolanas desde una perspectiva épica del culto a los héroes, y la  hazaña de los libertadores.

Eduardo Blanco y la Venezuela Heroica llevaba el enfoque romántico. Esa línea apologética ya no era una extensión de la Leyenda Dorada en sentido cristiano, pero si lo era en la  visión heroica redencionista y mesiánica que ya no se encontraba en los Santos cristianos sino en los Libertadores. No obstante el culto pleno a Simón Bolívar fue realmente tardío llegando a niveles de culto con la llegada al poder de Guzmán Blanco hacia el último cuarto del siglo XIX (que ese si no era ningún necio).

Se abre entonces la visión mesiánica Bolivariana (que llega a su momento cumbre con la obra de Guzmán Blanco) y la visión pesimista y crítica hacia el Libertador representada por anti bolivarianos necios como el médico caraqueño José Domingo Díaz, redactor de la Gaceta de Caracas y el necio escritor español Salvador de Madariaga como exponente fundamentales de esa línea. Los antiguzmancistas con Linares Alcántara a la cabeza  la Revolución Reivindicadora representaron a otros necios que adversaron a la corriente guzmancista.

El Positivismo de fines del siglo XIX también tenía una influencia de la línea preciosista que buscaba resaltar lo perfecto, lo pleno, lo apoteósico a resaltando la gloria de los héroes en un discurso muy adornado y lleno de pomposos detalles. Ese estilo permitió a hombre como Vallenilla Lanz exaltar el Culto Neciánico en el Gendarme Necesario para beneficiar al Benemérito de La Mulera a principios del siglo XX,

El culto mesiánico al Héroe es una extensión de la leyenda dorada, mientras los Neciánicos seguían ciegamente a los tiranos, a los caudillos, a los ambiciosos, a los déspotas. Los Necios reflexivos iniciaron la crítica contra Páez (que tampoco era ningún necio) iniciada por el necio Antonio Leocadio en el Diario el Venezolano, la crítica hacia Juan Crisóstomo Falcón y los Liberales fue emprendida por el necio Juan VIcente González,  y hubo más necios detractores de Guzmán Blanco, de Cipriano Castro, de Juan Vicente Gómez, esos que de acuerdo a la tradición crítica y pesimista de la leyenda negra son “los malos” de la historia, los oligarcas, los mandatarios soberbios, autócratas e irreverentes, que se ferraban al poder sólo para satisfacer su ego y bolsillo, manipulando a las instituciones y doblegándolas hasta lograr que les rindieran pleitesía que de necios no tenían un pelo.

La línea de los bolivarianos fue utilizada por sujetos que no eran ningunos necios.  Citamos aquí un trabajo del Dr. Historiador Juan M. Morales Álvarez (2013)  donde escribió:

Bolivarianos han sido los más destacados personajes de la última dictadura venezolana, la de Pérez Jiménez. Bolivarianos también son los socialdemócratas, comunistas y ultraizquierdistas. Y bolivariano es el movimiento político que apoya al  Presidente Hugo Chávez  en Venezuela; así como también, los guerrilleros de las Fuerzas Armadas de Liberación de Colombia. Bolivariano es Fidel y  lo fue Pinochet. Bolívar, en fin, ocupa un destacado papel en todas las manifestaciones de la vida social, política, económica, cultural y hasta mágico-religiosa hispanoamericana. Es quizás el Quijote de América, como lo llamó el gran filosofo español,  Don Miguel de Unamuno.

Esos si eran verdaderos vivos. Montarse en el autobús de los Libertadores para justificarse en el poder seguidos por todos los necios verdaderos que siguen al autobús: eso es Necianismo. Una línea de reacción y crítica revisionista es entonces llevada entonces por los necios reflexivos Manuel Caballero en su obra Por qué no soy bolivariano y Elias Pino Iturrieta con El Divino Boívar. La mayor parte de los académicos contemporáneos son necios reflexivos y se identifican antibolivarianos como Guillermo Morón en varias de sus obras y entrevistas a los medios de comunicación.

La línea pro revolucionaria de corte comunista de los años 60′s y 70′s tuvo también sus exponentes en la batalla intelectual Revolucionaria y Anti Revolucionaria.  Por la línea revolucionaria se encontraban clásicos latinoamericanos como Los Conceptos Elementales del Materialismo histórico de Martha Harnecker y Las Venas Abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, En Venezuela se publica el Libro Expediente Negro de José Vicente Rangel  haciendo denuncias acerca de masacres y torturas por la represión de la democracia puntofijista. Ninguno de ellos era necio porque bastantes libros vendieron a los necios que se los compraron.

En la Línea anti-revolucionaria de la corriente crítica al comunismo se publica el Antimanual para uso de Marxistas, Marxólogos y Marxianos de Ludovico Silva y el Libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario del periodista Carlos Rangel.  Me cuesta unpoco llamarles necios pero hay que hacerlo para mantener el hilo lógico del discurso.

Ellos vendrían siendo los exponentes de la leyenda negra contemporánea y contra-revolucionaria, mientras los pro-revolucionarios- bolivarianos de ahora van en una onda de la leyenda dorada tardía regresando al concepto mesiánico (o Neciánico) de Comandantes Eternos, libertadores, Héroes de la patria, Taitas, de Caudillos y Autócratas Civilizadores, de Gendarmes Necesarios, Beneméritos, Generales del Pueblo Soberano. Qué bueno es tener memoria histórica para apreciar el parecido que todos los tiempos y los hombres tienen en común. Esos no fueron ningunos necios.

En resumen existen dos tendencias en la visión de nuestra historia que habría que analizar desde la sociología, la antropología y las ciencias políticas: una corriente de tipo romántica, mesiánica, heróica, revolucionaria y preciosista movida por el carisma “Neciánico” de los gobernantes del momento y una corriente crítica, revisionista, reaccionaria frente al héroe,  insubordinada, evolucionista y realista movida por la crítica y el repudio a las autocracias escrita por necios críticos de oficio como su servidor.

Fin del Discurso. 

 

Prof. Arquímedes Rivero (2016).

Un pensamiento sobre “Nuestra historia: entre el Mesianismo y el Necianismo.”

Tus comentarios son importantes...