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La Francmasonería.

La Francmasonería o Masonería es una Asociación universal, filantrópica, filosófica y progresiva. Procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral, de las ciencias y de las artes; desarrollar en el corazón humano los sentimientos de abnegación y caridad, la tolerancia religiosa y los deberes de familia; tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opinión, de creencias y de intereses, uniendo a todos los hombres por los lazos de la solidaridad y confundiéndolos en un tierno afecto mutuamente correspondido. Así la define el Diccionario Masónico de Lorenzo Frau Abrines. 

Según Amando Hurtado, Franc en francés o Free en inglés significa Libre, y Masón en inglés ó Maçon en francés no tiene una palabra directa ó equivalente en castellano pero se aproxima a escultor, albañil, constructor… de lo que se interpreta en Castellano: Escultor Libre ó Constructor libre.  La palabra Francmasón en realidad tiene un origen anglo-francés.

Dicen las leyes y estatutos Francmasónicos o masónicos -es igual-, que la Orden procura mejorar la condición social del hombre por todos los medios lícitos y especialmente por la instrucción, el trabajo y la benevolencia. Su lema es Libertad, Igualdad y Fraternidad. Para ser masón es preciso tener 21 años cumplidos, una reputación moral irreprochable, ocupación que proporcione los medios suficientes para la subsistencia y poseer al menos la instrucción primaria suficiente para comprender y apreciar las verdades masónicas.

Los hijos de los masones están dispensados de la edad prescrita. Pueden ser admitidos a los 19 años, previo el consentimiento del padre ó su tutor; pero no pueden pasar del primer grado antes de cumplir los 21 años.

Los principales deberes del masón consisten en la adhesión a los principios fundamentales de la Orden. Todo masón está en el deber de reconocer como hermano a los demás miembros de la Orden, prestar a sus viudas o huérfanos la protección y ayuda compatibles con sus propios recursos, frecuentar con asiduidad los trabajos y desempeñar con celo todas las funciones que la Logia le confíe, no pudiendo rehusarlas sino por causa legítima y justificada; satisfacer puntualmente las cotizaciones y demás contribuciones pecuniarias que le correspondan ; ser tolerante y guardar inviolablemente los secretos de la Orden en general y de su Logia en particular; ser virtuoso, caritativo, perseverante y obediente a las autoridades masónicas, y visitar las Logias regulares en cualquier parte donde se encuentre fuera del Oriente de la suya.

La Sociedad está dividida en pequeñas agrupaciones llamadas Logias o Talleres, que se hallan extendidas en número de varios miles por toda la superficie de la tierra. Las asambleas se verifican en edificios llamados templos y adornados con un decorado especial, que varía según el Rito en que la Logia trabaje, y muchas veces también según el grado en que se efectúen los trabajos. Estas Logias dependen de cuerpos centrales llamados Grandes Logias.

En su historia la masonería ha tenido detractores en materia política y religiosa por su condición laica que se opone a toda forma de fanatismo, ignorancia y superstición. No vamos a relatar aquí la larga la historia de las encíclicas en contra de la Orden ni las contradicciones con la Iglesia, así como tampoco la larga lista de personajes que han formado parte de la francmasonería. información abundante se encuentra sobre el particular pero podemos resumir que todo ello se origina en el apego de la francmasonería a la razón contradiciendo dogmas y doctrinas oscurantistas y contrarias al progreso.

En Venezuela desde 1950 para conmemorar dignamente los 200 años del nacimiento en Caracas de Francisco de Miranda Precursor de la Emancipación de los pueblos de América de habla castellana, se declaró el 28 de marzo de cada año como Día Másónico Nacional. Por eso la imagen de éste artículo representa a Miranda junto a una espada Templaria con los emblemas masónicos: La Escuadra y el Compás.

La francmasonería no es una religión, es una Escuela iniciática. Las diferencias con sectas o religiones las analizamos mejor en el artículo SOBRE SECTAS, SECTARISMO Y SECTARIO.

Finalizamos con un fragmento del Francmasón español Luis Humbert Santos quien escribió en 1949 un libro llamado “Alma Masónica” de donde citamos lo siguiente:

“Son muchos los profanos que diariamente se preguntan ¿para que se reúnen los masones? Bueno será que les demos una contestación sincera y clara. Nos reunimos para trabajar por la paz y para que el amor no sea un mito. Para castigar el crimen. Para corregir la ignorancia. Para destruir la mezquina ambición. Para castigar la traición y romper lanzas por el bien. Para estar siempre junto a los hombres de honor, con los que prefieren descubrir el pecho para que sobre ellos se abra la brecha de la que ha de brotar la sangre generosa que alimente el surco generoso de la libertad. Para realizar por conveniencia humana la armonía y el equilibrio necesario para la marcha del progreso, sustentando los principios de la más rígida ética en todas las actividades del saber humano, proclamando la verdad que destruye el dogma y el fanatismo, estimulando el estudio de las ciencias y de las artes, poniendo en cada dolor que mitiga el fulgor de una nueva esperanza, y contra cada loca y desenfrenada injuria, el oportuno Consejo de rectificación, y en contra de cada caso de error e ignorancia, la razón más pura enseñanza y el más didáctico conocimiento.

Nos reunimos para demostrar a la vez nuestra independencia y nuestra indisolubilidad; para felicitarnos los esfuerzos hechos y por la obra realizada; para “festejar” la vida y exaltar la memoria de nuestros muertos; en fin y sobre todo, para afirmar la perennidad de una orden que las tiranías transitorias pueden destruir administrativamente, pero que ninguna fuerza humana podría aniquilar en esencia. Un usurpador puede quemar un templo y sus archivos, dispersar una obediencia, asesinar o encarcelar a los francmasones, pero no puede nada contra la francmasonería, porque hay y habrá siempre, espíritus rebeldes a la servidumbre. Quienquiera que rehuse ser sojuzgado es un Francmasón. Con mandil o sin él” (pp 53-54).

Fin del Discurso.

Prof. Arquímedes Rivero.

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