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Fouché: El Retrato de un Político.

Introducción.

Luis XVI: La primera traición.

El Camaleón.

El Segundo caído: Collot D’ Herbois.

El Tercer caído: El incorruptible Robespierre.

Cuarto: La víctima más difícil.

Para Finalizar.

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Introducción:

Jean Jacques Rousseau en el Emilio acuña una frase muy optimisa sobre la naturaleza humana:

“El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”.

Pero cuando la corrupción va de hombres como éstos hacia la sociedad volvemos al dilema: «¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?»…

La lamentable y desleal, pero  prolija y ajetreada vida del político francés José Fouché es como bien lo adelanta el título del libro u obra biográfica novelada de Stefan Sweig:  “El Retrato de un político” , “El genio tenebroso”,  “El maestro que trabaja bajo las sombras” lo que hace más que evidente ek tipo de sujeto que se describe. Por eso ponemos en signos de interrogación salvando el buen concepto de la política (que no vamos a definir aquí) Fouché: ¿Retrato de un político?.

Y  resulta sorprendente ver cómo un joven seminarista opaco y de  muy poco hablar que se  pasó toda su infancia en una escuela eclesiástica, obteniendo profundas enseñanzas de los clásicos humanistas, aprendiendo muchos conocimientos en el campo de la matemática, la física y de la geometría, luego haya cambiado su rumbo sintiéndose atraído por el mundo de la política.

Pero conservaba paradójicamente un aire austero, poco dado al lujo y al ostento, persona aparentemente introvertida de muy poco hablar, abstemio pues no tomaba licor, muy reservado en el amor y fiel a su esposa, difícilmente alguien pensaría que se trataba de un lobo fiero capaz de destruir a todo el que se atravesara en su camino.

 Y el joven brillante comienza a llevárselas bien con hombres insignes del clero, muy organizado y correcto para llevar sus cuentas (incapaz de robarse un centavo) pronto se relacionaría con nobleza que lo introduce en la sociedad intelectual de su tiempo, siendo Fouché nacido en la pobreza pudo colarse entre los círculos opulentos de su tiempo.

Es por ello que cuando estalla la revolución francesa en 1789  contando los 30 años de edad,  se ubica en el bando de la Gironda que representaba a los nobles en el parlamento de la Convención. Nadie dudaba de aquel joven intachable y conservador.

Luis XVI: La primera traición.

 

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Luis XVI

El primer gran virage inesperado de Fouché  lo representaba el hecho que estando dividida la Convención sobre el guillotinamiento del Rey Luis XVI, quedaba un voto por definir: El Girondino Fouché que todo el mundo en su palco esperaba que decidiera salvar al Rey pero su voto al torcer el dedo pulgar fue señalando hacia abajo “La Mort”.

Y sobre la ejecución del Rey a cuestas nadie dudaría del Girondino que ahora era más socialista que los mismos Jacobinos redactando la “Introduction de Lyon” que no era más que un plan radical para expropiar a los nobles y empezar la revuelta y el saqueo del pueblo contra las propiedades de la realeza. ¿Quién habría pensado ver a Fouché en la dirección de los metralleurs de Lyon  convertido en el primer socialista verdadero?, ¿como se convertía alguien de la Gironda se convertiría en el primer y más radical líder popular de la revolución?… Y ahora estaba en la cúspide.

 Ni el mismo Caros Marx ni Federico Engels con su Manifiesto Comunista fueron tan radicales como aquella proclama desgarradora de Fouché. Pero ahí es donde estriba lo complejo de su postura política saber aprovechar el momento. Esa es una de las grandes lecciones del que se maneja en el arte del engaño: el juego de la política constituye un asunto de conveniencia y oportunidades.  Retirarse a tiempo y asestar el golpe cuando es necesario, tener visión y olfatear lo que va a venir.

El Camaleón.

 

¿Cómo un hombre formado y educado bajo la influencia eclesiástica, luego comenzó a defender las ideas fundadas en el ateísmo exacerbado en un llamado a confiscar los bienes de los nobles y de la misma iglesia?

¿Cómo un hombre que primero representó a los Girondinos conservadores ubicados en la derecha de la convención, luego terminaría defendiendo los intereses y las propuestas formuladas por los Jacobinos  radicales de la izquierda?

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Camaleón mimetizado.

Pues esas dos preguntas se ven bien respondidas en la naturaleza de aquel pequeño lagarto en apariencia inofensivo pero que tiene la habilidad de camuflarse: el Camaleón, cambia de colores según la ocasió .

Algo como una “Veleta”, dinámico, mudable, cambiante y siempre en dirección de donde sopla el viento: y donde apunta la multitud, la mayoría, el poder… ahí apunta el político.  Y esto lo hacía siempre en pro de su beneficio personal, para saciar sus ambiciones y preservar sus intereses.

Fouché resultó ser un hombre frio, ruin, vil, despiadado, desleal y traidor. Fue un líder atípico ya que a pesar de ser astuto y tenaz en el mundo de la política, siempre evitaba la confrontación directa, las disputas personales.

Se caracterizó más por estar detrás de los hilos, construyendo redes, anudándolas, tejiéndolas magistralmente de una forma sagaz y maquiavélica:

“Y es que Fouché podía sacar de su bolsillo derecho una prueba de inflexibilidad y del izquierdo una prueba de humanidad”.

El Segundo caído: Collot D’ Herbois.

 

Collot d'Herbois

El anterior fragmento del libro hace alusión de la facilidad que tenía Fouché para burlar a sus conciudadanos y compañeros de trabajo. Por el mismo radicalismo de la Proclama de Fouché para la ejecución del plan de destrucción de la ciudad de Lyon un grupo contrarevolucionario acabó con la vida del gobernador republicano asignado a la zona.

Y  José Fouché se zafó de dicha controversia achacando los errores cometidos a su compañero Collot d’Herbois, siendo luego enviado en forma de castigo a una zona donde había un fuerte brote de una enfermedad desconocida la cual contrajo y murió al poco tiempo. Así un chivo expiatorio se llevaba sobre el lomo todos los cadáveres en el Rio en la ciudad de Lyon quedando impune el astuto camaleón.

Y no habían sido éstas las únicas víctimas. Fueron millares los caídos por las masacres perpetradas producto de la infame proclama redactada por el Mitralleur de Lyon.

El Tercer caído: El incorruptible Robespierre.

 

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Maximilien Robespierre

Es preciso señalar como ganó en pulso a muerte con “El incorruptible”; Maximilien Robespierre en aquellos tiempos del terror rojo donde cada adversario terminaba en la guillotina. Amigos de antaño e incluso inclusive fueron cuñados, ya que Fouché se sintió atraído por la hermana de Robespierre cuando eran jóvenes.

El pulso se decidió entre los vestigios de una batalla dialéctica y conspirativa. Y es que el incorruptible había vetado a Fouché desde que éste iniciara su carrera política junto a la burguesía o mejor dicho junto a los Girondinos. Robespierre sabía qué clase de persona era Fouché y lo enfrentó en varías oportunidades con intervenciones en las sesiones de la convención destrozándolo y condenándolo al ostracismo con el simple empleo de una serie de discursos cargados de una excelsa retorica.

Pero Fouché, siempre evitaba la confrontación pública, ya que este no era su fuerte y se aislaba por un tiempo, mientras se encargaba de orquestar un plan para así contraatacar a Robespierre. Joseph logra su cometido, a raíz de la puesta en marcha de una conspiración que agruparía a todos los detractores y enemigos de Robespierre. Provocando así que el 26 de julio de 1794,  sea asesinado el incorruptible en la plaza la revolución, acabando con el terror infundido por Robespierre y a la vez con el impulso democrático de la República.

Fueron momentos estremecedores los últimos minutos de la última alocución de Robespierre donde aseguraba tener una carta de los verdaderos conspiradores contra la Convención. Misteriósamente no llegó a acusar a Fouché no se sabe en el fondo por qué motivos.  Se salvó así el mitralleur de Lyon por un borde muy fino de caer en la guillotina.

 Lo anteriormente escrito es un breve esbozo de la obra de Stefan Zweig, que aglutina los primeros cuatro capítulos a cuenta gotas. Y es necesario señalar que lo vistoso o atractivo de esta obra, es que en ella se representa al ejemplar perfecto del político encarnado por Stephan Fouché.

Y es que en su perfil encontramos rasgos que rayan en la inmoralidad, en el abuso de poder, en la contradicción, en la maldad, en la ingratitud y la mezquindad. Más allá de su incontenible talento de siempre salirse con la suya en las situaciones más delicadas, Fouché fue un malabarista verbal y mental.

Cuarto: La víctima más difícil.

 

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Napoleón

En el 13 de vendimiario Fouché estaba a cargo de la dirección de la Convención republicana de Francia. Cuando Napoleón va a precisarlo momentos antes de asestar el golpe de Estado contra la Convención le dice: “decídase Fouché ó está conmigo, o está contra mí…”.  Fouché respondió serenamente y sin pensarlo mucho: “Con Ustded…”.

No obstante Napoleón y Fouché comenzaron desde entonces una relación tensa pero entramada de intereses y una especie de dependencia mutua. El arte del político es hacerse imprescindible y Fouché lo había logrado con su víctima más difícil: Napoleón había nombrado a Fouché como Director de la Policía del Estado. Desde entonces tenía acceso a todo: a informantes, a la red de espionaje, a los rumores de alcoba, a todo lo que rodeaba los misterios de palacio y las posibles conspiraciones a Fouché y su implacable habilidad nada se le sustrajo. A cambio obtenía de Napoleón su confianza, protección, prebendas y la influencia necesaria para mantenerse en el poder.

Napoleón Bonaparte escribió en sus memorias refiriéndose a Fouché de la siguiente manera: “Si la traición tuviese nombre sería Fouché”.   Y éste prolijo y tenaz político francés resultó ser el aliado perfecto para Napoleón pero a la vez un gran riesgo. Y el Gran corso lo sabía. Sabía que había que sacar del paso a Fouché.

Napoleón en medio de una discusión recibió una amenaza muy audaz de Fouché diciéndole revelaría información de Palacio capaz de destruirlo: entonces fue cuando éste último tomó el riesgo de vivir de carruaje en carruaje de manera herrante, moviéndose por toda Francia durante meses atemorizado, comiendo de los pocos aliados que le quedaban y tratando de evadir el peligro de ser apresado y eliminado con los preciados archivos de información aquella información que cuidaba como su propia vida. No se sabe exáctamente que era lo que ocultaba pemaneciendo en el misterio.

Las situaciones políticas a raíz de la inesperada derrota de la Grand Armé en Rusia significaron un respiro para Fouché ya que desde entonces la situación se tornaba adversa para él:  era el momento de entrar a la ofensiva y unirse a los enemigos del gran corso y dar el golpe una vez más.

Logra así Fouché conciliarse con la nobleza nuevamente facilitando información de los secretos de Estado y vuelve a estar en la Corte del Rey Luis XVIII durante algún tiempo más pero… tal como afirmó algunos años después Abraham Lincoln:

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”

Después que los nobles lo apartan del escenario político El Duque de Otranto se casó nuevamente con una joven y atractiva mujer, y se dedicó a los negocios hasta sus últimos días muriendo tranquilo, cómodo, impune, bien posicionado y en libertad alerta siempre de cualquier oportunidad para un próximo regreso porque la aspiración enfermiza y la morbo de todo político rapaz  es permanecer en el poder.

Para Finalizar.

 

Para 1790  fue sacerdote y profesor, luego inició su carrera política acercándose a la facción de los Girondinos ofreciéndoles representación en la convención y prometiéndoles respeto a la propiedad privada y a las leyes. Después en 1793 se convirtió en comunista y ateo exacerbado, llevando a cabo actos violentos actos en contra de los nobles y del sector eclesiástico de la época, luego para 1798 se convirtió en un destacado millonario y Duque de Otranto estando en la Corte de Napoleón y a cargo de la Dirección de la Policía de Francia. Después de la derrota de Napoleón en Waterloo volvemos a encontrarlo entre el cículo de los Ministros de Luis XVIII. Entonces es acá cuando nacen las siguientes interrogantes:

  • ¿Por qué el político tiene la  tendencia a contradecirse tanto a lo largo de su carrera?
  • ¿Por qué nadie sabe lo que hará un político hasta que está en el Poder?

La política:

  • ¿El arte de mantenerse en el poder? ¿Una herramienta para el servicio personal? ¿un servicio para la libertad y el bien general de los pueblos?.
  • ¿La práctica de la ética y los principios? ¿ó la práctica de la astucia y el engaño?

Dejemos que los politólogos sigan redactando su versión teórica y acuciosa sobre el particular:  usted y yo tendremos nuestro propio y simple razonamiento práctico del asunto como los Zoon Politiokon (el animal político) que somos todos los seres humanos.

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