Razón

El Progreso y La Razón: Notas sobre su historia.

Vamos a resumir en breves líneas un largo discurso acerca de la historia del Progreso y La Razón.  Debemos comenzar por La Razón y diferenciar que se relaciona más con el libre pensamiento mientras que El Progreso en la modernidad se relaciona más con las Libertades Civiles. Tanto la Razón como el Progreso son esferas ideales que no son son perfectas: la libertad, la igualdad y la justicia plenas por citar algunos ejemplos de valores muy difíciles de realizar en la práctica pero que son una necesidad moral fundamental del Hombre Universal.  

En La Antigüedad Occidental encontramos que en el siglo V se produjo en Atenas la llegada de Sócrates con la Mayéutica «parir  la verdad» y su célebre frase «Conócete  a tí Mísmo», la cual ubicó el origen de todas las cosas en «el hombre y la conciencia de sí mismo».   Sócrates enseñó que dentro de nosotros mismos subyace  «el misterio del Cosmos»   y de la razón de todas las cosas conciente o inconcientemente. Pero Sócrates murió aceptando Las Leyes del Estado Ateniense porque consideraba que los dictámenes de la sociedad general y la justicia por ella creadas, debían tener un valor sagrado para los Ciudadanos griegos.

Volviendo al «Logos» ó entendimiento de todas las cosas encontramos el descubrimiento de Pitágoras ubicando en los números y la lógica-matemática el lenguaje, la armonía y la perfección del «Cosmos».

Pasa entonces a ser el conocimiento de sí mismo y de la lógica -que proviene de logos- a ser la «Sustancia» primera de todo lo que nos rodea.

Después de un largo período de obscurantismo Grecia volvió a redescubrirse con las transcripciones y los estudios de los árabes durante la baja edad media destacando Al Kindi en el siglo VIII, Al Ibn Siná (Avicena) en el siglo X y  Al Ibn Rosh (Averroes) en el siglo XII que replantearon y profundizaron las enseñanzas de Platón y Aristóteles organizando las bases del entendimiento y de la lógica.

En el siglo XIII  el Fraile Cristiano Santo Tomás de Aquino, conocido por su vasta erudición como el «Doctor Angelicus» trató de conciliar monumentalmente la Razón y la Fe en el «Corpus Aristotelicum»   la obra más grande jamás escrita sobre el tema.

Poderosas disertaciones se abrieron paso buscando un método para abordar los misterios del Hombre y los misterios de Dios, tratando de conciliar Razón y Fe.

Los renacentistas italianos  del movimiento humanista de los siglos XIV y XV sentaron las bases modernas para El Progreso que estuvieron basadas en «La libertad del pensamiento». Petrarca reescribió y organizó la historia desde una perspectiva no religiosa, Dante replanteó el paso del hombre por el inframundo y del “libre albedrío” en La Divina Comedia, Bocaccio recreó la vida cortesana y non sancta del clero como personas comunes, Maquiavelo replanteó el arte de la política como un asunto objetivo de la supervivencia en el poder apartado de la moral religiosa. Así entonces se sentaron las bases para una nueva disputa entre Razón y Fe.

La etapa estelar de La Era de la Razón coincidió con la llegada de René Descartes en el siglo XVI y su Discurso del Método y Las  Meditaciones Metafísicas:

«Por más que dude, no puedo dudar que pienso… y si pienso: Soy Algo… ¡Existo!» .

Su frase resumida luego por otros como: «Pienso: Luego Existo» revolucionó el mundo y se creó la corriente racionalista cartesiana que aplicó a todas las esferas del saber «El Discurso del Método»  influyendo en la ciencia, en el arte militar y en la política.

El racionalismo penetró en la Iglesia y estableció que la conciencia del Cosmos está asociada a la razón. Fue así como el acercamiento a Las Sagradas Escrituras y su interpretación traducida, abierta, directa y sin intermediarios fue la base del Cisma de Lutero en Alemania y de Calvino en Francia en el siglo XVI sentando las bases del protestantismo europeo influenciado por los elementos racionalistas de la modernidad.

En su raíz la ilustración francesa estuvo íntimamente relacionada con La Razón: La Filosofía del período Clásico, el Humanismo del Siglo XV y la corriente racionalista del Siglo XVI, que sobre las bases de todo lo mencionado lo tradujo luego en las libertades civiles resumidas en las consignas revolucionarias: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Las bases del movimiento ilustrado se resumieron en La Enciclopedia francesa que intentó reunir todo aquello que había sido creado por La Razón incluyendo La Democracia, La República, El Estado, Los Derechos del Hombre y Las Libertades Civiles incluyendo a la Propiedad Privada y la igualdad plena ante la Ley como valores sine qua non para la existencia de ciudadanos libres.

Continuará…

Prof. Arquímedes Marconi (2017).

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