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El Progreso y la Razón: Notas sobre su Historia II

Los descubrimientos geográficos ampliaron los horizontes de la Razón al superar  el aislamiento europeo medieval. Paradójicamente el Coloniaje europeo sentó las bases para la aparición de los futuros  Estados Independientes con gobernantes electos y constituciones que sirvieron de base jurídica para la división de Poderes en las nacientes Repúblicas.  El colonialismo europeo junto a los avances de la Revolución Industrial de los siglos XVII y XVIII extendieron la idea optimista del Progreso y  la Razón a todos los confines de la tierra.

En las colonias norteamericanas de La Nueva Inglaterra  se produjo antes que en Europa la primera República sustentada en las ideas del liberalismo clásico desarrolladas por el inglés Jhon Locke y la existencia de una sociedad individuos libres.  En Norte América la Burguesía capitalista había alcanzado un nivel de privilegios que superó el poder de la nobleza hacia el siglo XVIII.  Poco después América del Sur siguió el precedente norteamericano y europeo de la ilustración y surgió el brote de las Repúblicas Hispanoamericanas.

El movimiento ilustrado europeo se hizo más radical y la Convención Nacional en Francia sentenció el guillotinamiento del Rey Luis XVI. La batalla entre la Nobleza y el Tercer Estado en ascenso, había sido ganada por la Poderosa Burguesía Comerciante Capitalista que buscaba en esencia la Libertad de Contratos y la exaltación de los derechos individuales abriéndo paso al libre mercado en todo el mundo.

Varias corrientes cristianas del pensamiento creyeron en la perfectibilidad humana a través de la meditación y de la práctica de las enseñanzas de la fe revelada mientras que un mundo laico apartado del Poder Espiritual de los reyes y del Poder Temporal de la Iglesia se abrió paso acelerádamente en el mundo con burgueses -de burgos: Ciudades- que se declararon ciudadanos libres que ya no necesitaban títulos nobiliarios ni al estamento de la Iglesia conservando el poder económico suficiente para partirle el lomo a la sociedad de castas tradicional.

Pero … La Era del Progreso y la Razón enfrentó también su declinación: En Europa apareció la corriente romántica coincidiendo con el fracaso del sueño del ideal de la Ilustración y la Declaración de los Derechos del Hombre, todo se vino abajo con la declinación de las ideas iluministas, humanistas e ilustradas alcanzadas durante los siglos anteriores a raíz del fracaso de la República Francesa, la derrota de Napoleón, la reconquista del Poder por las monarquías tradicionales, el aumento de la pobreza,  la miseria y la desigualdad que la Revolución Industrial hija de la Razón habían extendido por el mundo.

El Progreso y la Razón se enfrentaron  entonces ante un nuevo dilema.  Hegel hizo del progreso el eje central de su filosofía dialéctica del auge y la regresión del Ser Absoluto de la Historia. Sobre esa base Carlos Marx creó el materialismo dialéctico con la liberación de las masas a través del trabajo y la  apropiación de los medios de producción capitalistas por parte de la clase obrera. La idea del Progreso marxista planteaba a la historia de manera muy simple como una constante Lucha de Clases. Los gremios y los sindicatos obreros se extendieron rápidamente por todo el mundo bajo las premisas del «Socialismo Científico» y La Primera Internacional Socialista lanzó al mundo sus disertaciones acerca del futuro y el progreso del mundo liberando al trabajador del monstruo del Capitalismo Todo ésto movido por un discurso redencionista que recordaba a los Ilustrados del pasado por sus declaraciones épicas pero que desconocieron el principio fudamental de la propiedad privada y el Estado Liberal Representativo como un aparato represor. Aunque los marxistas no estarán de acuerdo en base a la doctrina que ellos consideran «científica»  podemos ubicar al discurso del Manifiesto Comunista como algo insertado en la corriente romántica que buscaba una reacción frente a la declinación de la idea del Progreso planteada por el Liberalismo clásico de la Revolución Industrial.

Apareció en el romanticismo alemán de fines del siglo XIX otro concepto totalitario: la idea del Super Hombre «übersmench»  que debía reunir las virtudes y las facultades morales para cambiar al mundo, un iluminado, una especie de mesías, un caudillo capaz de declarar el Fin de la Historia. Frederick Nietzsche elevó la idea del Superhombre a un nivel sagrado en Así Hablo Zharatustra. Al mismo tiempo las ideas evolucionistas de Charles Darwin con la Prevalencia del más Fuerte en el Reino Animal se convirtieron en el caldo de cultivo para las ideas nacionalsocialistas de finales del siglo XIX. Así la Razón quedó atrapada ante un nuevo dilema: el problema de las ideas totalitarias evolucionistas.

En resumen: la humanidad pasó del Período de las ideas Humanistas-Racionalistas-Ilustradas a las Ideas románticas-evolucionistas-totalitarias de finales del siglo XIX. A principios del siglo XX  el viento anunciaba el mayor holocausto de la humanidad con el estallido de La Primera y La Segunda Guerra Mundial.  El historiador Erick Hobsbawn llama a ésta época «Perìodo de la Guerra Total».  La Gran Depresión económica de 1929 abrió las puertas a la expansión y el recrudecimiento de las ideas totalitarias del comunismo y el fascismo, la intolerancia, el genocidio y los Campos de Concentración, el fanatismo ciego hacia caudillos «El Fuhrer, El Duce y El Camarada Jefe Supremo del Partido», xenofobia, racismo y la detonación de la Bomba Atómica significaron algunas consecuencias del mayor retroceso de la Historia del Progreso y La Razón que analizaremos en un próximo artículo.

Continuará…

Prof. Arquímedes Marconi. (2017).

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